El Portavoz

La voz de los hechos

Vol. IV · Núm. 487
México

Frutos ancestrales enfrentan retos de comercialización y deforestación en México

Productores en Oaxaca y Veracruz buscan preservar especies como el garambullo y la jiotilla frente a la pérdida de biodiversidad.

Redacción El Portavoz
Foto: excelsior.com.mx

En diversas regiones de Oaxaca y Veracruz, agricultores locales trabajan por rescatar el consumo de frutos ancestrales como el garambullo, la jiotilla y los capulines, los cuales han perdido presencia en los mercados urbanos. Este esfuerzo, que combina la preservación cultural con la sostenibilidad agrícola, busca posicionar nuevamente estos sabores en la dieta del México moderno, a pesar de las dificultades logísticas y la creciente presión sobre los ecosistemas naturales donde estas especies crecen de forma silvestre.

La SEMARNAT ha señalado en diversas ocasiones la preocupación por la deforestación en zonas rurales de Veracruz, un factor que impacta directamente la disponibilidad de estas frutas. La pérdida de cobertura vegetal y el cambio de uso de suelo han reducido los espacios donde tradicionalmente se recolectaban estos productos, obligando a las comunidades a buscar estrategias de cultivo más organizadas para evitar el desabasto y garantizar la supervivencia de las especies en sus entornos originales.

Por su parte, en los mercados oaxaqueños, diversos colectivos de productores proponen fortalecer las cadenas de valor para que el garambullo y la jiotilla alcancen precios justos que incentiven su cosecha. La propuesta central consiste en crear redes de distribución directa que eliminen intermediarios innecesarios, permitiendo que los consumidores finales reconozcan el valor nutricional y patrimonial de estos alimentos que, aunque han sido desplazados por variedades comerciales, mantienen una resistencia cultural notable.

El desafío a largo plazo requiere una coordinación efectiva entre las autoridades ambientales y los productores locales para implementar esquemas de aprovechamiento sustentable. Mientras la demanda por productos locales y orgánicos crece en las ciudades, el mercado de la fruta olvidada se mantiene como un nicho que requiere mayor visibilidad y apoyo técnico para no desaparecer ante el avance de la modernización agrícola y la fragmentación del territorio.

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